2. Por dónde empezar o cómo elaborar el plan de trabajo de la biblioteca
La organización, puesta en marcha y utilización de la biblioteca de centro implica, como ya se ha dicho, una serie de actuaciones graduales y efectivas que se concretan en la elaboración del plan anual de trabajo. Dicho plan debería ir precedido del pertinente análisis de la situación inicial que aporte la información acerca del estado de cada biblioteca (qué servicios ofrece, infraestructura, recursos con los que cuenta, actividades que desarrolla, etc.). Este estudio desvelará aspectos positivos y evidenciará también las deficiencias de la biblioteca, ayudando al centro a definir los objetivos, contenidos y tareas que habrá que abordar en cada etapa.
Esta propuesta contempla un proceso secuencial desde un estado cero hasta un estado de óptimo desarrollo, entendiendo por óptimo que la biblioteca escolar es un recurso imprescindible para desarrollar la labor del profesorado y para cumplir las finalidades educativas, una biblioteca que no está al margen de nada de cuanto acontece en la vida del centro. Sin embargo, pudiera haber aspectos de distintas etapas que nuestra biblioteca ya tenga consolidados, o no, lo que nos permitirá estudiar cuáles modificar, abandonar o acometer por primera vez.
Etapas
1ª. Situación inicial
Análisis de la biblioteca: quiénes la atienden, dotación presupuestaria, condiciones de la sala y equipamiento, la tipología del fondo documental, servicios ofertados, actividades desarrolladas…
2ª. Reorganización
Priorización de actuaciones, delimitación de tareas… 
Transformación de la biblioteca escolar en centro de recursos
3ª. Puesta en marcha de programas y servicios
Inicio de servicios y actividades: dinamización, difusión e integración de la biblioteca en la estructura organizativa escolar. Elaboración del plan anual de trabajo de la biblioteca.
4ª. Integración y uso
Utilización permanente de la biblioteca escolar. Implementación de actividades en los distintos ámbitos de actuación docente: conocimiento de la biblioteca y de sus recursos, complemento del trabajo de aula, aprendizaje de habilidades informacionales, fomento de la lectura y escritura… Indicadores de evaluación.

1ª etapa: SITUACIÓN INICIAL
Para el análisis de la situación real de la biblioteca será de gran ayuda la aplicación de un cuestionario como el que se propone que nos permitirá conocer con qué recursos humanos y materiales contamos para trabajar en la biblioteca, los servicios y actividades que se están ofertando,las peculiaridades de la colección, el espacio y equipamiento disponibles, etc. De esta manera, nos situaremos en el punto de arranque hacia la reflexión y proyección de la biblioteca que queremos (v. Tablas para la recogida de información)
2ª etapa: REORGANIZACIÓN
Tras el análisis y valoración de los resultados obtenidos, llega el momento de la toma de decisiones acerca de qué aspectos modificar, abandonar o introducir en la biblioteca para que ésta se vaya acomodando a la idea de biblioteca escolar como centro de recursos. Es el momento del diseño y puesta en marcha de una serie progresiva de actuaciones, en su mayoría relacionadas con tareas técnico-organizativas, tales como la distribución de espacios, el equipamiento, el expurgo, la catalogación automatizada, la señalización, etc., que ocuparán gran parte del tiempo y que incluso se constituirán en recurrentes.
Sin embargo, también habrá que incluir las actuaciones destinadas a:
  • Difundir entre la comunidad educativa el modelo de biblioteca y las tareas que se están realizando.
  • Poner en valor la biblioteca en los órganos de gobierno mediante intervenciones en claustros, ciclos, departamentos, equipos técnicos de coordinación.
  • Buscar colaboradores entre los sectores de la comunidad para la organización y funcionamiento de la biblioteca.
  • Incluir en el reglamento interno del centro las normas de uso y funcionamiento de la biblioteca, los responsables y sus funciones, etc.
La etapa de reorganización puede ocupar bastante tiempo por lo que se hace necesario acotar las actuaciones para cada curso escolar concretando:
  • Objetivos y actuaciones trimestrales
  • Horarios del responsable de la biblioteca y de sus colaboradores, con indicación de funciones y tareas.
  • Descripción de las tareas técnicas y organizativas a desarrollar por cada colaborador.
  • Recursos materiales(infraestructura, equipamiento, mobiliario, fondo): reparación, renovación, adquisición…
Algunas tablas pueden ayudar en la recogida de datos durante este proceso (v.Tablas para la reorganización y puesta en marcha) Como resultado del trabajo, la biblioteca ya estará organizada, casi automatizada y disponible. Convendría organizar un acto de presentación a la comunidad educativa cuyos contenidos incidan en las múltiples posibilidades de utilización de este recurso.
3ª etapa: PUESTA en MARCHA de SERVICIOS y PROGRAMAS
A partir de ahora ya se pueden poner en marcha los servicios e iniciar las actividades de extensión bibliotecaria dirigidas a dinamizar y potenciar la utilización de la biblioteca en función de las necesidades detectadas. Consecuentemente, habrá que arbitrar qué servicios ofertar al profesorado, alumnado y demás miembros de la comunidad, determinar los responsables de cada uno de ellos y el horario de atención de los mismos.(v. Tablas para la reorganización y puesta en marcha)
A partir de ahora ya podemos poner en marcha los servicios e iniciar las actividades de extensión bibliotecaria dirigidas a dinamizar y potenciar la utilización de nuestra biblioteca en función de las necesidades detectadas. Consecuentemente, tendremos que arbitrar qué servicios ofertar al profesorado, alumnado y demás miembros de la comunidad, determinar los responsables de cada uno de ellos y el horario de atención de los mismos.(v. Tablas para la reorganización y puesta en marcha)
De igual modo, el plan anual de trabajo de la biblioteca escolar debería contemplar -una vez asegurado el mantenimiento de los servicios-, la implementación de diferentes líneas de actuación que incluyan actividades para todo el centro en colaboración con el profesorado. El avance en los distintos programas de actividades implica la capacitación de profesores y profesoras en cada uno de ellos, la coordinación con el profesorado colaborador de la biblioteca, el interés por el trabajo en equipo y la actualización pedagógico-didáctica, al igual que el espíritu colaborativo entre los miembros de la comunidad escolar, con el apoyo del equipo directivo.
a) Conocimiento de la biblioteca y de sus recursos
Las actuaciones aquí referidas servirán de base para la adquisición de habilidades de manejo y optimización de los recursos ofrecidos por la biblioteca, incluyendo actividades para que los alumnos conozcan:
  • Los diferentes espacios, secciones y servicios de la biblioteca y su ubicación en la sala.
  • La colección (tipos de documentos y soportes), su organización (secciones, CDU), su señalización (identificación de códigos y signos, localización de documentos a través de la señalización interna, tejuelos) y el acceso a la misma mediante el uso del catálogo informatizado.
  • Los puntos de acceso y soportes de información de la biblioteca (en el aula, en los espacios comunes del centro, en la propia biblioteca…) y los medios utilizados para la difusión de información general y de actividades (boletines, guías, sumarios, sección en la sede electrónica del centro..
  • Las normas de funcionamiento para un buen uso de los recursos y materiales
  • El funcionamiento y personal que atiende cada uno de los servicios tanto en el periodo escolar como en el extraescolar; horarios de visitas reguladas, de préstamo de materiales, de atención personalizada…
  • Las condiciones para formar parte de los equipos que atienden la biblioteca, así como sus objetivos y atribuciones durante el curso escolar.
  • Características y ofertas de actividades de las bibliotecas no escolares de la zona.
Recursos para la selección y planificación de actividades en el conocimiento de la biblioteca y sus recursos  

b) Habilidades para la información
Ya que la biblioteca escolar es el ámbito de gestión de la información y de tratamiento documental del centro educativo, tendrá ineludiblemente entre sus finalidades la de instruir al alumnado en el uso de la información, las estrategias de trabajo intelectual y la formación documental. Para ello sus actuaciones repercutirán en la adquisición por parte del alumnado de habilidades para el manejo de la información, ayudándolo a documentarse, buscar, seleccionar, tratar, criticar y evaluar la información.
Las actividades de este apartado se centran en la utilización permanente de estrategias que ayuden a alumnos y alumnas a aprender progresivamente de forma más autónoma y a construir su propio conocimiento durante la etapa escolar y a lo largo de toda la vida. El trabajo, pues, se centrará en prácticas dirigidas a:
  • reflexionar, investigar, comprender,
  • analizar y valorar informaciones no verbales,
  • producir información y comunicarla por escrito y de forma oral.
Recursos para la selección y planificación de actividades de habilidades para la información 

c) Apoyo a las programaciones docentes
Es a través de estas actuaciones como la biblioteca cobra su plena función escolar de forma única y distinta, complementando y sosteniendo el desarrollo curricular donde convergen los contenidos, procedimientos y actitudes logrados en las anteriores actuaciones y promoviendo la realización de proyectos de trabajo. Con este propósito los recursos de la biblioteca mejoran el enfoque didáctico de la materia curricular:
  • enriqueciendo el proceso de enseñanza mediante exposiciones, audiciones, visionado de documentales y películas, proyección de audiovisuales, uso de ordenadores, etc.
  • multiplicando las posibilidades y escenarios del aprendizaje con actividades libres o guiadas; individuales, de pequeño grupo y gran grupo; trabajos de investigación, consulta, ampliación y de elaboración propia…
  • ofreciendo materiales complementarios o alternativos al libro de texto (obras de referencia o consulta, de conocimiento y de ficción, publicaciones periódicas, obras audiovisuales y electrónicas, material gráfico, literatura gris o material efímero…)
Esta rica interacción aula-biblioteca en el desarrollo de las actividades precisa de la continua coordinación entre el profesorado y los docentes colaboradores de la biblioteca en la puesta en marcha de las programaciones de ciclo, nivel y área.
Recursos para la selección y planificación de actividades de apoyo a las programaciones docentes

d) La implementación del plan lector del centro
Un objetivo principal en los planes de estudios de la enseñanza obligatoria es la adquisición de la competencia lectora. La transversalidad de la lectura la convierte en un instrumento estratégico de cambio metodológico en las didácticas de todas las materias. Alumnos y alumnas han de desarrollar destrezas de búsqueda, selección, organización, evaluación, crítica y uso de la información. Asimismo, hay que considerar que las actividades lectoras alcanzan a todo el profesorado, y a todas las áreas, no solo en los tiempos lectivos en los que se imparte lengua y literatura, sino en todos los momentos, constituyendo un elemento estratégico esencial del proyecto educativo.
Por otra parte, el contexto escolar debería mantener vínculos estables de colaboración con los diferentes sectores de la comunidad educativa configurando y sosteniendo una red lectora comunitaria. La biblioteca escolar constituye un recurso esencial para coordinar las acciones de los distintos contextos y favorecer planes lectores con garantías de continuidad y coherencia en sus planteamientos globales. Los recursos bibliotecarios, por tanto, están al servicio de las necesidades derivadas de las actuaciones planificadas por el plan lector. De ahí la importancia de contar con un fondo documental proporcionado de obras de ficción, información y referencia que satisfaga las inquietudes lectoras del alumnado y colme los requerimientos del profesorado y de la comunidad educativa a la hora de promocionar la lectura y complementar con textos de naturaleza diversa los propuestos por los manuales escolares.
Las actuaciones del plan deberían orientarse a que el alumnado pueda reflexionar, experimentar y crear a partir de lecturas compartidas –literarias, divulgativas, científicas, etc.–, y también investigar e informarse de forma autónoma mediante el aprendizaje de destrezas intelectuales y de manejo de los recursos bibliotecarios. Pero, sobre todo, dichas actuaciones se encaminan a que los alumnos desarrollen su competencia lectora. Ésta reside en la apropiación del sentido (comprensión) de textos escritos, a los que el alumnado llega estableciendo relaciones significativas entre sus conocimientos y la información contenida en el texto, con el objeto de construir un nuevo conocimiento y desarrollar su personalidad para la vida en sociedad. De aquí la importancia de crear las condiciones favorables para que el alumnado se enfrente e interactúe con todo tipo de lecturas en los más diversos contextos: escolar y extraescolar, individual y colectivo, laboral y recreativo.
La elaboración del plan lector partirá del conocimiento y descripción del contexto que nos permita saber qué actuaciones se llevaron a cabo con anterioridad por el centro en relación a la práctica lectora, esto es, las experiencias lectoescritoras de los alumnos, el estado y uso de la biblioteca (fondo, organización, servicios y actividades) y la formación del profesorado en este ámbito, con el fin de detectar también las necesidades formativas del mismo.
Las finalidades del plan de lectura del centro, según los planteamientos esbozados al principio, pasan por hacer de la lectura un recurso en la construcción de nuevos saberes, integrándola en el currículo y los procesos de aprendizaje de forma continuada a través de intervenciones en favor de la comprensión y práctica lectoras.
Los equipos del centro que han de desarrollar las labores de coordinación del plan lector han de estar constituidos por los profesores/as, grupos de alumnos/as y demás miembros de los sectores comprometidos en su puesta en marcha. Ellos arbitrarán la información y difusión relativa a las actuaciones derivadas del mismo en coordinación con la biblioteca, detallarán los apoyos necesarios de ésta,  establecerán las colaboraciones de los demás agentes implicados y, por último, elaborarán el presupuesto para la compra de los materiales necesarios incorporándolo al de la biblioteca.
En relación a la selección y adquisición de fondos y materiales, se procurará el equilibrio de la colección de la biblioteca enriqueciendo y completando los contenidos de los libros de texto en todas las áreas del currículo y según la edad del alumnado. Esta selección contemplará la variedad no sólo de textos continuos o escritos en prosa (narrativos, expositivos, descriptivos), sino de textos discontinuos como hojas informativas, formularios, tablas, mapas, certificados y oficios, gráficos… e incluirá textos de distinto uso: individual (cartas, diarios), público (instancias, anuncios), ocupacional (registros, prospectos, manuales de instrucciones) y educativo (tutoriales, cuestionarios, ejercicios). Suele recomendarse la existencia de diez libros (documentos) por cada alumno (un 60% de fondo informativo, un 30% de ficción y un 10% de fondo de referencia).
El desarrollo de las intervenciones del plan lector exige, por otro lado, una programación anual detallada que finalmente se materialice en las programaciones de aula. En éstas han de contemplarse actividades de realización de trabajos por parte de alumnos y alumnas, de conocimiento y uso de los recursos para informarse e investigar, actividades de estímulo a la práctica lectora y escritora mediante la intervención de autores, ilustradores, etc., o la visita a bibliotecas, teatros, centros culturales…; actividades de proyección cultural y social con motivo de celebraciones oficiales... (v. Tablas para la planificación general del plan lector)
La evaluación del plan lector se basará en el análisis de los resultados tras las intervenciones llevadas a cabo con el alumnado, con el profesorado y con el resto de la comunidad, así como las realizadas desde la biblioteca escolar. Tendrá como principal objetivo el conocimiento del nivel de comprensión lectora y del hábito lector del alumnado a partir de las opiniones de todos los sectores implicados en el plan, la reflexión y la autoevaluación a lo largo de todo el proceso. Será necesario, pues, arbitrar dentro del plan lector los mecanismos destinados a recoger los datos más relevantes y establecer las pautas de evaluación de acuerdo a los objetivos –y demás elementos– del plan, que permitan comprobar, reorientar o cambiar cualquier punto del programa, si fuera preciso.
Recursos para la selección y planificación de actividades para la implementación del plan lector del centro

e) La dinamización cultural y comunitaria
Estas actuaciones irán encaminadas, atendiendo al manifiesto de la UNESCO (1999), a “organizar actividades que estimulen la concienciación y la sensibilización en el plano cultural y social”. Dicho de otro modo, a que traspasen el currículo para proyectarse a toda la comunidad educativa y conectar así la vida escolar con la realidad social y cultural del barrio, pueblo o localidad, convirtiendo la biblioteca escolar en espacio de expansión cultural.
Las actividades proyectadas aquí no sólo se dirigen al fomento de la lectura y la escritura, sino a aspectos relacionados con manifestaciones artísticas y culturales en función de los eventos locales, nacionales o mundiales (efemérides, homenajes, presentaciones de obras diversas, exposiciones, etc.). Alumnado, profesorado y familias aprovechan la biblioteca escolar como puente para la colaboración con otras entidades como Asociaciones de vecinos y de mujeres, Concejalías, Escuelas de Adultos…
Aquí también tienen lugar intervenciones que la propia biblioteca propicia durante su apertura extraescolar. Nos referimos a la atención a alumnos y alumnas en una situación sociocultural y económica desfavorable y de fracaso escolar, a las actuaciones específicas con el alumnado de otras culturas (inmigrantes, minorías, población desarraigada, etc.) como hecho educativo que enriquece y mejora la convivencia, en pos de la compensación de las desigualdades y la inclusión social y cultural.
En este sentido la apertura de la biblioteca en horario extraescolar precisa:
  1. Un estudio de la realidad socioeconómica, cultural y académica del alumnado para poder llevar a cabo programas específicos de actividades a lo largo del curso escolar.
  2. La incorporación de otros recursos humanos distintos al profesorado que intervengan en la planificación y desarrollo de las actividades con los alumnos que asisten a las mismas.
  3. La implicación y colaboración de ayuntamientos y asociaciones de padres y madres de alumnos, en el seno de un centro escolar abierto.
Recursos para la selección y planificación de actividades de dinamización cultural y comunitaria

4ª etapa: INTEGRACIÓN Y USO. Del compromiso a la acción responsable y compartida
Es una etapa de utilización permanente de la biblioteca en la que se implementan actividades en los distintos ámbitos de actuación docente: conocimiento de la biblioteca y de sus recursos, complemento del trabajo de aula, aprendizaje de habilidades en el manejo de la información, fomento de la lectura y escritura, y en los que los recursos humanos son estables, así como la oferta y utilización de los servicios bibliotecarios. Esto nos permite abandonar situaciones carenciales y centrarnos en los elementos de calidad de los programas y servicios de la biblioteca escolar.
Organizar la biblioteca escolar, ponerla en marcha y desarrollar las diferentes actuaciones al servicio del currículo y la práctica conlleva un gran esfuerzo y dedicación que a nadie escapa. Sin embargo, esta tarea ha de ser compartida en tanto que sus frutos benefician por igual a toda la comunidad y merece compartirse por cuanto tiene de ilusionante y de proyección en el futuro.
La comunidad educativa que pretende incorporar a la práctica el uso de la biblioteca puede llevar a cabo actuaciones a favor de este objetivo. A saber:
a) Mantener presente el plan de trabajo de la biblioteca y los avances de los programas articulados y apoyados en reuniones de claustro, equipos docentes y órganos colegiados.
b) Integrar las intervenciones globales en lectura comprensiva y afianzamiento de hábitos lectores al currículo, arbitrando mejoras en la planificación didáctica.
c) Apoyar al responsable de la biblioteca escolar y a sus colaboradores, valorando la importancia de sus trabajos en el desarrollo de la planificación curricular y en el asesoramiento y ayuda al profesorado.
d) Promover y participar en actividades de formación para que el profesorado de todas las áreas conozca las posibilidades formativas del uso de la biblioteca.
e) Implicar a la comunidad educativa en actividades del plan de trabajo de la biblioteca.
Resumen
La siguiente relación recoge de forma condensada y sucinta los puntos necesarios para una planificación coherente y ordenada del trabajo que hemos de abordar desde la biblioteca de centro:
  1. Descripción de la trayectoria del centro en relación con la puesta en marcha y utilización de la biblioteca escolar.
  2. Análisis del estado inicial de los recursos bibliotecarios disponibles.
  3. Fundamentación, con base en el análisis previo, del modelo de biblioteca deseado, las necesidades detectadas, etc.
  4. Objetivos para el curso en marcha, según la situación de partida, y los recursos que se van a poner a disposición de la mejora de la utilización de la biblioteca escolar.
  5. Actividades planificadas para un curso (según la etapa de desarrollo en que se encuentre la biblioteca) encaminadas a transformar progresivamente la biblioteca en Centro de Recursos y que contemplen:
  1. La organización y gestión de la colección (o proceso técnico)
  2. El funcionamiento y mantenimiento de los servicios: horarios, personal responsable, colaboraciones, etc.
  3. El desarrollo de programas de actividades diseñadas en beneficio del centro y la comunidad educativa con participación de todos sus miembros y la colaboración de otros agentes del entorno sociocultural de forma coordinada. Hay que contemplar actividades relacionadas con el conocimiento de la biblioteca y de sus recursos, la enseñanza de habilidades para la información, el apoyo a las programaciones de aula/área, la implementación del plan lector del centro y la dinamización cultural y comunitaria (v. Programa de actuación)
  1. Estrategias para la difusión de la información en torno a servicios y programas de actividades coordinados desde la biblioteca (puntos de información, publicaciones…)
  2. Recursos económicos y materiales necesarios para el equilibrio y actualización del fondo así como para el equipamiento y adecuación de la sala. Presupuesto detallado previo análisis (v. Presupuesto)
  3. Referentes para la evaluación (v. Evaluación)
Recursos parala selección y planificación de actividades